Gafas de sol para niños



Gafas de sol para niños

Parece que hoy en día ya nadie pone en duda la necesidad imperiosa de protegerse de los rayos del sol con cremas de protección; sin embargo, mientras la mayoría de los padres tienen conciencia de los riesgos de los rayos solares nocivos para la piel, pocos aún se preocupan de proteger los ojos de los más pequeños de la casa. Apenas un 2% de los niños utiliza gafas de sol para proteger sus ojos, un error que puede tener graves consecuencias, ya que el cristalino, que actúa como filtro ante las radiaciones ultravioletas, no ha completado su desarrollo. Proteger la salud ocular desde la infancia evita la aparición de enfermedades asociadas a los ojos en la edad adulta. En los niños, los ojos son hasta 20 veces más sensibles que lo que pueda ser la piel ante los rayos solares, esa es una de las razones por las que se recomienda proteger los ojos de los niños con gafas de sol durante todo el año. Los ojos de los niños además son más sensibles a la radiación UV, y sufren un daño mayor que los de un adulto.
Un dato: el cristalino de los niños menores de 10 años deja pasar el 75% de los rayos UV, en comparación con sólo el 10% a los 30 años. Eso quiere decir que en las mismas condiciones, la retina de un niño recibe muchísima más radiación UV que la de un adulto, además los niños son más sensibles al deslumbramiento y pasan mucho más tiempo en actividades al exterior, lo que les predispone a recibir una radiación mayor.
Otro de los mitos que hay que desmontar es que las gafas de sol sólo serían necesarias en verano o cuando se va a la montaña. La radiación solar siempre está presente, desde que amanece hasta que anochece. Es más, incluso en los días nublados, con nubes altas, el índice de UV sólo se atenúa ligeramente a 0,9 en lugar del 1,0 existente cuando no hay nubes o éstas son mínimas. Sólo la lluvia, la niebla y las nubes bajas reducen significativamente la exposición a la radiación UV. El uso de gafas de sol de mala calidad puede ser perjudicial para los ojos, ya que la oscuridad de las lentes hace que las pupilas se dilaten y si las lentes de sol no ofrecen la protección UV adecuada, los rayos UV pueden atravesarlas sin ningún tipo de impedimento y, en determinadas circunstancias, causar lesiones permanentes.
De hecho, el 93 por ciento de las gafas de sol vendidas en centros no sanitarios dañan la vista, según un estudio elaborado por el Colegio Nacional de Ópticos-Optometristas de España, que detalla que el 43 por ciento de estos productos provoca “visión defectuosa”, el 26 por ciento “no puede ser utilizado para conducir” y el 57 por ciento “provoca desviaciones oculares indebidas” Por ello se recomienda tener en cuenta algunos criterios a la hora de adquirir unas gafas de sol, como asegurarse de que las lentes cuenten con el filtro adecuado para la protección contra los rayos UV.

Gafas de sol para niñosEs fundamental así proteger la vista de los más pequeños con unas gafas de sol adecuadas para sus necesidades, edad y características, como el hecho de contar con materiales resistentes y seguros, pero a la vez muy cómodos y elásticos. Para lograr la máxima protección, es fundamental además que las gafas se adapten perfectamente a la cara del niño; si se caen, aprietan o no ofrecen la suficiente protección lateral, no estarán cumpliendo al 100% su función.
Asegúrese por lo tanto de adquirir gafas de sol en centros ópticos, donde recibirá el asesoramiento de un experto sobre protección, filtros y usos adecuados. Las lentes solares son un producto sanitario que está regulado por una directiva europea, y por tanto es necesario que su adquisición se haga en establecimientos sanitarios Ópticos para garantizar su seguridad y calidad.

“Proteger la salud ocular desde la infancia evita la aparición de enfermedades asociadas a los ojos en la edad adulta.”

 

Consejos básicos para evitar que el sol dañe la piel y los ojos de los niños

1. No exponer a los menores de 6 meses. Los bebés con menos de 6 meses no deberían estar expuestos nunca de forma directa al sol.

2. Comenzar a protegerse en primavera. La protección solar debe comenzar en primavera, con la llegada del buen tiempo y la realización de actividades al aire libre, como montar en bicicleta o salir de excursión.

3. Evitar las horas centrales del día. Los niños (al igual que los adultos) no deberían estar expuestos al sol entre las 12 y las 17 horas, pues en esa franja horaria es cuando más peligrosa resulta la radiación solar.

4. Buscar sombras naturales. Colocarse al aire libre bajo una sombra natural, como la de una arboleda, es mucho más efectivo que hacerlo bajo una sombrilla.

5. Utilizar gafas de sol. Los niños deberían utilizar unas gafas de sol homologadas que ofrezcan protección frente a los rayos UV y a la radiación IR-A.
El peligro de utilizar unas gafas no homologadas o “de juguete” es que proporcionan una falsa sensación de seguridad, además de provocar posibles daños en el ojo. Por este motivo hay que comprar siempre las gafas de sol infantiles en establecimientos seguros. A largo plazo, una excesiva exposición al sol puede provocar alteraciones corneales, lesiones degenerativas y quemaduras en la retina, que afectarían a la calidad de la visión para siempre. En todo caso, y a pesar de llevar gafas, el niño no debería mirar nunca directamente al sol.

Gafas de sol para niños

6. Utilizar una sombrilla tipo iglú. Las nuevas sombrillas tipo iglú ofrecen una protección mayor que las sombrillas tradicionales.

7. Usar ropa adecuada. Cuando se expongan al sol, los niños deberían usar siempre un gorro con visera o una gorra que proteja toda la cabeza. Además, la ropa ha de ser holgada y de color claro, que absorbe menos los rayos de sol, y preferiblemente de algodón, que es un tejido que favorece la transpiración.

8. Protegerse aunque esté nublado. Las medidas para protegerse del sol deben tomarse aunque el día esté nublado o haga viento. De hecho, las nubes no son un obstáculo para el paso de los rayos ultravioleta, por lo que el niño puede sufrir quemaduras igualmente aunque la sensación de calor sea menor, por efecto de las nubes o del viento.

9. Evitar la deshidratación. Es importante que los niños beban abundante agua u otros líquidos para evitar que puedan deshidratarse con el calor del sol.

10. Aplicar un fotoprotector solar adecuado. Usar un fotoprotector solar adecuado es básico para proteger al niño del sol.

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